Antes de tocar una sola pieza, revisamos el uso real del vehículo: cuántos kilómetros diarios hace, en qué tipo de calles se mueve, dónde duerme y qué margen hay en el garaje. De ahí salen las decisiones de carrocería, paneles y ajuste eléctrico. Esta página explica ese orden de trabajo, los pasos previos y los límites que conviene conocer desde el principio.
Cada intervención sobre un kei-car o un city-car sigue un orden fijo. No hay atajos: primero se mide, después se decide, y recién entonces se toca el auto. Estas son las etapas que ya recorrimos con clientes de Paraná y de otras ciudades del litoral.
En Tera Shrimp no empezamos por el diseño. Primero medimos el uso real: cuántos kilómetros diarios, qué tipo de estacionamiento, si el auto duerme en cochera angosta o en la calle. De ahí salen las decisiones de carrocería, paneles y puesta a punto. Cada punto de abajo es un criterio que aplicamos en la primera reunión, no una promesa de folleto.
Si querés ver el orden completo del proceso, en la página de la empresa está el detalle de cómo trabajamos con cada dueño.
Revisamos recorridos, radios de giro y puntos de estacionamiento habituales. Un kei-car que entra en un garage de 2,10 m necesita otra geometría que uno que solo circula por avenidas. Ese dato cambia defensas, espejos y hasta la altura del techo.
Trabajamos con acabados glaseados y mates según dónde duerme el auto. El brillo intenso rinde en cochera cubierta; en la calle, con sol y lluvia, conviene un mate con capa protectora. Explicamos el compromiso antes de elegir el color.
Regulamos suspensión y dirección para badenes, lomos de burro y empedrado suelto. El objetivo no es un auto bajo y rígido, sino uno que no golpee en cada lomo y mantenga la dirección predecible en tránsito denso.
Ajustamos faros y luces auxiliares para asfalto mojado y veredas oscuras. En ciudad el problema no es la potencia, es el corte del haz: mal calibrado, molesta al de enfrente y no ilumina lo que importa.
Dividimos el trabajo en bloques: diagnóstico, carrocería, eléctrico y ajuste final. Cada bloque tiene entregables concretos y podés pausar entre uno y otro. Así sabés qué queda listo y qué sigue, sin sorpresas a mitad de camino.