Tera Shrimp

Un equipo que trabaja con el espacio urbano, no contra él

Tera Shrimp nació en Paraná, Entre Ríos, de una idea sencilla: el auto que usás todos los días debería caber en la ciudad que tenés. Trabajamos con kei-cars y city-cars, ajustando carrocería, suspensión y paneles para calles angostas, cocheras cortas y tránsito denso. Lo que ves en cada proyecto pasó por taller, banco de pruebas y varias vueltas manzana antes de quedar listo.

De un taller en Paraná a una línea de trabajo sobre k-cars y city cars

La historia de Tera Shrimp no empieza con un plan de marca, sino con un problema concreto: cómo mover un microauto por calles estrechas sin perder estabilidad ni presencia visual. Ese punto de partida marcó el orden de las decisiones que vinieron después.

Primeros montajes en Paraná

El trabajo arrancó con k-cars usados en trayectos cortos dentro de la ciudad. Ajustamos cotas de suspensión, revisamos anclajes de carrocería y probamos paneles lisos que resistieran el uso diario. Cada auto volvía al taller con una lista de fallos concretos: ruidos en badenes, espejos que se movían con el viento, luces que deslumbraban sobre asfalto mojado. Esa lista terminó siendo el primer método de trabajo.

El giro hacia lo eléctrico

Cuando llegaron los primeros city cars eléctricos, el enfoque cambió. Ya no se trataba solo de geometría, sino de peso y de cómo se comportaba la recarga en patios sin instalación dedicada. Reorganizamos soportes de batería, aligeramos el interior y definimos perfiles de recuperación pensados para el tránsito lento. Fue la etapa en la que el estudio dejó de ser un taller de ajustes y pasó a coordinar diseño, mecánica y pruebas en un mismo ciclo.

Paneles, luz y criterio de acabado

La parte visual llegó más tarde, casi como consecuencia. Empezamos a probar lacas y acabados brillantes sobre carrocerías pequeñas, donde cualquier imperfección se nota de inmediato. Definimos una paleta sobria, luces que dibujan el contorno del auto de noche y un criterio de limpieza que aguanta el invierno. Hoy ese lenguaje de paneles y luz es lo que permite reconocer un trabajo de Tera Shrimp sin necesidad de logos grandes.

Un equipo que sigue en la calle

Teresa Castro Rivera coordina el estudio de carrocería y acabados; Pedro Alvarez Cruz lleva la parte eléctrica y las pruebas de consumo; Antonio Garcia Rojas se ocupa de chasis, suspensiones y validación en ruta. Seguimos trabajando con autos reales, en calles reales, y anotando cada detalle que aparece después de la entrega. Esa costumbre es la que sostiene el proyecto más que cualquier presentación.

Preguntas que aparecen cuando se empieza a achicar el auto

En Tera Shrimp trabajamos con k-cars, city cars y eléctricos chicos, y casi siempre las dudas se repiten. Acá van las respuestas que damos en la primera charla, sin vueltas legales ni promesas de folleto.

¿Qué diferencia hay entre un k-car y un city car en el uso diario?

El k-car nace con medidas reguladas y un motor muy chico pensado para calles angostas. El city car es más flexible: puede ser un hatchback corto o un eléctrico de barrio. En la práctica, el k-car te obliga a respetar límites de ancho y largo al estacionar; el city car te deja un poco más de margen en el baúl y en la posición de manejo. Elegimos el punto de partida según dónde vivís y cuánto medís al volante.

¿Se puede convertir un auto naftero chico en eléctrico urbano?

Sí, pero no es un cambio cosmético. Hay que revisar el chasis, el peso que aguanta, dónde entra el paquete de baterías y cómo se comporta la suspensión con esa carga extra. Antes de tocar nada medimos el espacio real bajo los asientos y en el vano trasero. Si el auto no soporta el peso sin deformarse, lo decimos y buscamos otra base.

¿Cuánto tiempo lleva un proyecto de panelado y ajuste de suspensión?

Depende del estado del auto y de si hay que fabricar piezas. Un panelado completo con glicéridos y ajuste de suspensión suele tomar varias semanas, porque el brillo necesita curado y la altura de manejo se prueba en calle. No trabajamos con plazos cerrados antes de ver el auto: preferimos dar un rango después de la inspección y avisar si algo se corre.

¿Trabajan con autos que ya tienen modificaciones previas?

Sí, siempre que las modificaciones sean seguras y reversibles. Revisamos soldaduras, cortes en el chasis y cableado agregado. Si algo compromete la estructura, lo retiramos antes de seguir. No nos gusta sumar capas sobre un trabajo mal hecho: sale más caro después y el auto queda impredecible en la ruta.

¿Qué pasa con la garantía y la documentación del vehículo?

Los cambios de carrocería y suspensión pueden afectar la verificación técnica y el seguro. Te explicamos qué se puede declarar y qué conviene dejar asentado antes de circular. No damos asesoría legal, pero sí te marcamos los puntos donde conviene consultar con tu gestor. La idea es que el auto quede usable, no guardado en un galpón.

¿Atienden consultas de otras ciudades o solo en Paraná?

Recibimos consultas de todo el país y coordinamos por teléfono o correo antes de que traigas el auto. Muchas dudas se resuelven a distancia con fotos y medidas. Si el proyecto avanza, definimos fecha y logística. Podés escribirnos a info@terashrimp.com o llamar al +54 9 11 4089 5661 para arrancar.

Si querés ver cómo encaramos cada etapa, mirá cómo empezamos un proyecto o revisá nuestras condiciones de trabajo.

Tera Shrimp company

Quiénes somos y por qué trabajamos con autos pequeños

Tera Shrimp nació en Paraná, Entre Ríos, alrededor de una idea sencilla: en una ciudad donde las calles se estrechan y el estacionamiento se mide en centímetros, el tamaño del vehículo importa más de lo que la industria suele admitir. Empezamos ajustando kei-cars y city-cars de uso diario, esos autos que muchos consideran "demasiado chicos" y que en realidad resuelven mejor la vida urbana que un sedán promedio.

Con los años el taller se fue especializando. Hoy trabajamos tres frentes concretos: geometría de carrocería para maniobras ajustadas, paneles brillantes con capa de protección real contra el clima húmedo de la región, y puesta a punto de eléctricos compactos que hacen trayectos cortos dentro del mismo barrio. No prometemos transformar un auto en otra cosa; preferimos que cada intervención tenga sentido para quien lo maneja todos los días.

Para quién trabajamos

  • Conductores urbanos que necesitan girar y estacionar en espacios reducidos sin perder visibilidad.
  • Dueños de eléctricos de corto recorrido que buscan aligerar peso y afinar la recuperación de energía.
  • Talleres y preparadores que quieren un acabado de paneles duradero y fácil de mantener.
  • Personas que valoran un auto discreto, limpio y funcional antes que una pieza de exhibición.

El equipo es chico y trabaja en contacto directo con cada cliente. Teresa coordina los proyectos y la relación con quien trae el auto; Pedro y Antonio se ocupan de la parte mecánica y del acabado de carrocería. Esa cercanía nos permite discutir detalles concretos —el radio de giro, el peso del baúl, el tipo de laca— sin intermediarios. Si querés conocer cómo arranca un proyecto con nosotros, podés escribirnos o pasar por el taller.

Cómo leemos el encargo antes de tocar un k-car

En Tera Shrimp trabajamos con coches pequeños, espacios ajustados y expectativas muy concretas. Estas son las aclaraciones que repetimos en cada reunión inicial, porque evitan malentendidos y ahorran semanas de trabajo.

Qué entendemos por k-car y por city car

Cuando hablamos de k-car nos referimos a la categoría japonesa de vehículos con cilindrada y dimensiones acotadas por normativa, no a cualquier coche pequeño. Un city car, en cambio, es una definición de uso: un vehículo pensado para trayectos cortos dentro de la ciudad, con prioridad en maniobrabilidad y consumo. En Tera Shrimp tratamos ambos casos, pero no los mezclamos en el mismo brief, porque las restricciones de carrocería, plazas y peso son distintas y condicionan cada decisión posterior.

Alcance real de un paquete de carrocería

Un paquete de carrocería incluye geometría de paneles, ajuste de anclajes, tratamiento de superficie y coordinación con el taller de pintura. No incluye homologación individual ante la autoridad de transporte, ni gestión de seguros, ni traslado del vehículo entre provincias. Si el coche ya tiene modificaciones previas, pedimos fotos y medidas antes de aceptar el trabajo, porque un panel mal montado arrastra errores a todo el conjunto y encarece cualquier corrección posterior.

Electrificación: hasta dónde llegamos

Intervenimos en la disposición del bloque de baterías, en la sujeción estructural y en la lógica de recuperación de energía dentro de un rango conservador. No diseñamos celdas, no fabricamos BMS ni asumimos responsabilidad sobre la gestión térmica del pack original. Cuando el vehículo es eléctrico de fábrica, trabajamos sobre lo que ya existe. Cuando es una conversión, exigimos documentación del proveedor del kit y una revisión independiente antes de empezar.

Qué no forma parte del proyecto

No realizamos trámites de patentamiento, no intervenimos en el sistema de frenos más allá de la verificación de compatibilidad con el nuevo peso, y no aceptamos encargos que impliquen retirar elementos de seguridad pasiva. Tampoco trabajamos sobre vehículos sin documentación en regla. Estas exclusiones no son una postura comercial: son el límite donde nuestro trabajo deja de ser útil y empieza a generar riesgo para quien conduce.

Plazos, revisiones y cambios de rumbo

Cada proyecto avanza por etapas: medición, propuesta, prototipo de panel, ajuste final y entrega. Entre etapa y etapa hay una revisión conjunta donde se puede cambiar de dirección, pero los cambios posteriores al prototipo implican rehacer moldes y eso afecta al calendario completo. Preferimos discutir las dudas al principio, aunque la conversación sea incómoda, antes que descubrir un problema cuando el coche ya está desarmado en el taller.

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